Estoy hasta las narices, nunca mejor dicho. Ya empiezo a notar los efectos nocivos de la insalubre atmósfera que llevamos días respirando.
No puedo dejar de mirar al techo y preguntarme donde estoy. Por suerte, algunas personas disponen de sitio para mover las mesas y se han apartado de la predecible trayectoria descendente que pueden tomar varios objetos que gravitan sobre nuestras cabezas. Otros no tenemos esa suerte.
Bueno, para cambiar un poco de tema voy a contar algo bueno:
Si...
...
...
Esto...
...
Cuando... ah no, que eso fue el año pasado...
...
...
...
...
...
No se me ocurre nada. Quizá en otra ocasión.
26 julio 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario